The Deep Roots of the San Vicente Battle

Tomas_Funes_000Tomás Straka has a blockbuster post over on ProDaVinci on the Deep Historical Roots of last week’s field battle for control of San Vicente. A taste:

Pero tal vez el ejemplo de Tomás Funes es el que mejor calaza para ilustrar el fenómeno que estamos describiendo. Representante de los caucheros muy disgustados por los tratos del gobernador Roberto Pulido, en 1913 lideró una revuelta en la que mató al magistrado, a su familia y seguidores (unas 460 personas, según se cuenta).Después de eso simplemente asumió el poder.

Como prueba de la idea de legalidad que tenía, primero le pidió permiso a Gómez, aspirando a que lo ratificara en el cargo: es decir, es escribirle al presidente explicando que por diferencias irreconciliables has derrocado y matado a su gobernador, pero que si te manda un nombramiento, puedes dejar las cosas en paz. Gómez no le respondió pero tampoco hizo lo razonable en cualquier Estado, mandar al Ejército a poner orden. Para 1913 San Fernando de Atabapo estaba tan lejos de Maracay, que mejor era dejar las cosas así.

Entonces, según relata Funes en sus cartas, el gobierno colombiano le hizo una propuesta: si se unía a Colombia, Bogotá lo ratificaba. Pero Funes era asesino, no traidor a la patria: se negó airado y le mandó la información a Gómez, casi como una muchacha que pasea con un pretendiente frente al galán que de verdad le gusta a ver si con eso se decide. Gómez no pisó el peine. Por siete años Funes (en realidad los caucheros a través de él) gobernó de facto, sin reconocimiento de Maracay, explotando el caucho sin rendirle cuentas a nadie, esclavizando indígenas y sacando del camino a quien lo molestara (a él o a sus socios). En 1921 Emilio Arévalo Cedeño, que invadía por enésima vez Venezuela tratando de tumbar a Gómez, le hizo el favor al Benemérito: apresó a Funes y lo fusiló. Toda una sinfonía de ilegalidad, justicia tomada por la propia mano y violencia. De la Venezuela que fue y que amenaza con volver a ser.

Caracas Chronicles is 100% reader-supported. Support independent Venezuelan journalism by making a donation.