“Patria o Muerte,” Primera Parte

Muchos personajes y poco estilo en la novela de Barrera Tyszka.

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Entrega Final: 5 de febrero

Caracas a fines del 2012.

La muerte de Hugo Chávez es inminente, pero el país aún no lo sabe. Un sentimiento de duda ante el incierto estado de salud del caudillo invade la vida de los personajes que nos pinta Alberto Barrera Tyszka: un médico jubilado; un periodista de sucesos que acaba de perder su empleo; una mujer que regresa de un fracasado exilio en Miami; una madre y su pequeña hija, encerradas en su apartamento por temor a la violencia; una periodista norteamericana buscando contar la historia de esta Venezuela decadente.

El quid del asunto es que estos personajes están tangencialmente relacionados. El médico y el periodista viven en el mismo edificio. La mujer del exilio fracasado es la dueña del apartamento del periodista. La niña encerrada emprende una relación via chat con el hijo del periodista. La gringa tiene como fuente al hermano del médico, que trabaja con Chávez y podría guardar la clave del misterio de la salud del No-Tan-Eterno.

La ambición de Barrera evoca las películas de principios de los 2000 que utilizaban historias someramente entrelazadas para exponer un tema (pensemos en Crash, Amores Perros, o 21 Gramos). Pero si bien Barrera usa una técnica relativamente exitosa, aunque ya bastante trillada, el éxito de la novela depende del estilo del autor, de lo sofisticado de su lenguaje.

Lamentablemente, la pluma de Barrera, más preocupada de pintar muchos personajes que de estudiarlos a fondo, decepciona.

La novela contiene demasiados personajes. Cada una de sus historias daría para una novela en sí misma, pero Barrera mete gente y más gente. Luego de 222 páginas, todavía no sabemos quiénes son en verdad, porque salvo algunas excepciones, Barrera no se ha dado el tiempo de adentrarnos en su vida interior.

El doctor Sanabria es el principal personaje, un oncólogo jubilado de la UCV. Sabemos que la jubilación lo ha dejado en un estado de ansiedad tremendo, pero Barrera no se adentra en las razones. ¿Será algo de su pasado, de su niñez? ¿Cómo fue su matrimonio? ¿Qué piensa Sanabria de las cosas que suceden alrededor de él? ¿Por qué se jubiló? ¿Qué extraña de su profesión?

Barrera no tiene tiempo para esas nimiedades, porque cuando está a punto de adentrarse, como las uñas de Sanabria cuando comen mandarina durante sus desvelos, cambia de personaje.

Lo mismo pasa con Fredy Lecuna, el periodista que vive en el edificio de los Sanabria junto a su esposa y su hijo. (Por cierto, un exitoso médico oncólogo compartiendo edificio con un periodista que prácticamente no tiene empleo – no sé en qué parte de Caracas se consigue uno esta realidad inmobiliaria y salarial, pero bueh …)

Fredy acaba de ser botado del periódico donde trabaja, y no se le ocurre mejor cosa que escribir un libro sobre la muerte de Chávez. Así no más, porque se le ocurrió.

A pesar de las posibilidades que ofrece la situación de Fredy – la angustia de perder tu ingreso, la ansiedad que genera el que la dueña del apartamento donde vives quiera que te vayas y no tener a donde ir – Barrera se desinteresa rápidamente de los Lecuna. La escena que más recordamos de ellos es una confrontación a gritos y (casi) arañazos entre su mujer y la dueña del apartamento.

Algo parecido pasa con Madeleine, la norteamericana de la que conocemos sólo algunas intimidades sexuales que simplemente no pegan ni con cola con el resto de la novela. ¿Qué hace en Caracas? ¿Qué busca? No hay tiempo para eso cuando hay que describir en detalle un etilizado threesome caraqueño. En todos estos personajes, cero vida interior.

Quizás es algo que Barrera hace a propósito. En Venezuela, la capacidad de reflexión se ve seriamente disminuida por la agobiante realidad de la supervivencia. Y en esa época en particular, el fantasma de Hugo Chávez estaba en todas partes copando la existencia de muchos. Quizás no tienen vida interior porque no pueden tenerla, porque cada vez que viene la introspección, sobreviene una cadena.

El único personaje en el cual nos adentramos más es María, la pequeña niña hija de la madre agorafóbica. Pero a pesar de que aquí Barrera está más a sus anchas, la historia de María hasta ahora es muy extraña.

María es una niña excesivamente madura para su edad, y a pesar de que nos enternecemos con sus problemas, yo no creía que estaba conociendo a una niña de nueve años. Las reflexiones que tiene – acerca de su madre, y del caos que la rodea – son propias de una mujer de treinta años con mucho psicoanálisis encima. No encajan con la forma como los niños ven el mundo.

No solo es inverosímil su vida interior. Lo que le sucede pareciera igual de random.

Cuando ha transcurrido un tercio de la novela, ocurre un hecho tan atroz, tan dramático (no quiero quitar la sorpresa), tan jalado por los pelos, que lanza a María a una situación tan desgarradora, que al final uno pasa de sentir empatía por el personaje a sentir rabia contra el autor.

Dadas las circunstancias de los dos personajes involucrados que conocíamos hasta el momento en que eso ocurre, el evento se nos hace demasiado difícil de tragar. Convierte a esta novela de grandes aspiraciones en “pulp fiction.”

Pero el problema principal no radica en los sucesos, sino en el estilo del autor. Por ejemplo, un día María y su mamá (¡al fin!) salen de su casa. Cuando van en el Metro abrazadas, Barrera escribe:

“María sintió ese contacto, en mitad del vagón. Se vio sentada junto a su madre, en una tarde cualquiera, y se sintió bien, muy bien. Esa vida se parecía más a ella.”

Al narrar la prisa de Lecuna de terminar su libro antes que Chávez muriera (algo con el cual me identifico plenamente), Barrera escribe:

“El periodista pensó que la muerte casi siempre ocurre antes de lo calculado. Nunca nadie se muere a tiempo. Chávez ya había sido operado. Los rumores contaminaban las navidades de un raro clima quirúrgico.”

A mí estos dos pasajes me encienden las alarmas de clichés. Porque, ¿qué diablos es un “clima quirúrgico”?

En fin, no todo es malo. Hay momentos en los que Barrera infunde la narrativa con su perspicaz voz de analista político, la misma que utiliza para brillar en las páginas de El Nacional todos los domingos. Por ejemplo,

“Tal vez, el gran triunfo de Chávez consistía en haber consolidado su voz como fundamento del poder, como eje de la sociedad. Había creado el Estado parlante, que también era, además, un Estado eclesial. Todos repetían las palabras del mesías. Era una estructura perfecta porque era un ejercicio voluntario y jubiloso de sometimiento. No había preguntas sino entusiasmo. Mucha fe. Devoción ciega. Chávez forever.”

Para la persona novata en estas lides de entender a Venezuela, ese párrafo es bastante evocador. Pasajes así son los highlights de la novela hasta ahora.

Esperemos ver qué sucede con la segunda parte de la novela. Hasta ahora, me quedo un poco decepcionado con la brecha entre las posibilidades que ofrecía la misma y lo que veo en la página.

El tema y el momento histórico se prestan para una gran novela sobre la Venezuela contemporánea. Lamento decir que, hasta ahora, “Patria o Muerte” no es esa novela.

25 COMMENTS

  1. Mis expectativas no eran demasiado elevadas al empezar a leer el libro. Y aún así me ha decepcionado.

    El número de personajes (aún) no es un problema para mí, debido a que le estoy dando el beneficio de la duda al autor. Le queda medio libro para profundizar sobre ellos, y si el enlazado de sus historias se realiza correctamente podría incluso llegar a ser algo positivo. Comparto el resto de las observaciones del post, pero creo que mis principales problemas con el libro surgen de otro lado.

    En primer lugar, detesto al protagonista. Sufro para terminar cada capítulo enfocado en Sanabria, quien parece ser el típico venezolano que se “deslinda de radicales de lado y lado”, es decir, un fanático de la falacia del punto medio. “No tolero tu ambiguedad”, le llegó a decir su esposa, y yo comparto el sentimiento: Sanabria me parece un tipo despreciable, débil y gris, de esos que al no enfrentarse frontalmente al mal terminan siendo devorados por el.

    En cuanto al resto de los personajes, siento cero empatía por Fredy y su familia, mientras que soy indiferente respecto a los demás. Ya que ninguno me ha caído verdaderamente bien, ha sido difícil disfrutar la novela.

    Mi segundo problema ha sido mi dificultad para suspender mi incredulidad. Como bien se menciona en el post, María no parece una niña de nueve años, pero ese no fue el único caso. Aparte de otros detalles menores (¿quién abre la puerta sin ver quien está del otro lado en Venezuela?) mi principal problema ha sido con el entramado inicial: casualmente el escritor de un libro sobre la enfermedad de Chávez es vecino de un médico que casualmente es oncólogo y que (también casualmente) recibe un vídeo del mismísimo Chávez con cáncer (justo el tema del libro). Lo mismo con Fredy y la cubana. Quizás esté siendo muy exigente, pero son demasiadas coincidencias para mí.

    Por último, y esto no es una crítica sino una pregunta abierta, me parece que el autor debe tener una ideología progresista, ¿no?. No sólo siento que trata de imponer sus valores (moderación, guabineo, anti-radicalismo) y se proyecta a través de Sanabria, sino que la mención totalmente innecesaria a Wall Street como un “festival de estafas” me pareció un poco forzada. Eso, o tal vez es que soy sensible frente al tema ya que trabajo en el sector financiero. Si alguien lee sus artículos en El Nacional, quizás podría darme su opinión.

    En fin, la novela hasta ahora tiene una puntuación de 2/5 para mí. Quizás estoy muy saturado de Venezuela y sus problemas como para apreciarla.

    • Jeje el Patrick Bateman del Cafetal. Barrera siempre me ha parecido un intelectual de cuarta, perfecto ejemplar de ” en el pais de los ciegos el tuerto es rey”, pero esta critica es absurda. El peo principal es que el autor no tiene tu ideologia, jaja, adios Celine, adios Neruda, adios Sartre. Por ahi seguro hay una Ayn Rand criolla , y ahi gozaras y te identificaras con los cuentos de Juan Galt.

      • Bueno, ahí realmente se está señalando problemas de estilo y de técnica narrativa. Escribir ficción es contar una mentira de forma que parezca verdad. Si el lector no te compra la mentira, you’re dead in the water. Si los personajes y las situaciones no son verosímiles, estás eliminado.

  2. A mi el estado de animo e interioridad del oncologo me resulto plenamente creible , tenia si mal no recuerdo 70 anos que es una edad en la cual la gente suele retirarse , las energias flaquean , las condiciones de trabajo se vueven cansonas , es un hombre que no se siente contaminado por las pasiones que lo rodean , o sea un hombre desapasionado quizas por su misma condicion de medico que debe estar en contacto con la muerte y profesionalmente tiene que marcar distancia respecto de la angustia que lo rodea. lo he visto en algunos medicos , por otra parte el retiro es una experiencia desazonante, la vida deja de estar llena de quehaceres apremiantes , se torna vacia, deja de tener el mismo sentido vibrante que cuando se esta ocupado . Sospecho que el oncologo se relaciona con una de las primeras personas que en la realidad hace publico la condicion de Chavez , un medico conocido de la familia del dictador que luego tiene que huir a Espana por divulgar lo que no se podia decir.

    La periodista americana es emblematica de un tipo de personaje ingenuo que encontramos visitando lugares exoticos llevados por un espiritu de explorar y vivir experiencias nuevas , que les permita descubrirse , rehacer su anodina vision del mundo, Venezuela es un pais donde estan pasando cosas curiosas , del tipo que fascinan y hacen la carrera de un periodista joven !! La aventura sexual pareciera algo anadido para agregar atractivo por el trama al lector promedio , tampoco me resulto particularmente convincente

    El periodista desempleado es un hombre desesperado , no ha podido enfrentar los retos de su ocupacion y ha perdido su empleo y no haya que hacer para mantenerse con su familia y se agarra de que hay un interes febril por la salud de Chavez . Mantenerse en un apartamento alquilado a alguien que vive en el exterior conociendo que no podra alquilar otro es una conducta absolutamente previsible , la gente se aferra a la esperanza que el dueno no regresara , que al final no podra expulsarlo del apartamento , que no quiere danar al dueno pero que no tiene otras alternativa me parece que retrata la situacion de mucha gente en el dia de hoy. Su falso matrimonio con una cubana que quiere escapar de cuba suena febril pero pareciera que fue algo que hacian algunos cubanos por tratar de salir de su yugo existencial , no se de casos asi pero quizas el autor haya sabido de alguno y lo haya usado para

    La parte que si encuentro inverosimil es precisamente la paranoia extrema de la madre de la muchachita super precoz , ese tipo de paranoia exarcerbada no existe , existe una menos extrema en todos los que vivimos en Venezuela pero la de esa mujer es patologica , La relacion cibernetica entre los ninos es tambien como muy forzada y melodramatica como lo es la respuesta de la nina a lo que le pasa a su madre . Es la parte menos convincente de toda la novela . Mientras que los demas dramas que componen la novela y los personajes me parecen creibles ….el drama de la madre , de la nina super precoz y del nino que se empatan es la que me luce mas trabajadamente literaria …….aunque muy bellamente simbolica y llamativa…….

    Creo que el principal merito de la novela es como los distintos dramas personales representados se hilvanan sutilmente para crear de un modo palpable el clima animico muy especial de la Venezuela de ese periodo , se respira ese momento de la vida venezolana como se respira el olor de un momento perdido de nuestra vida personal . El otro merito es que retrata eventos casi surrealistas e insolitos que se correponden precisamente con lo que significa vivir en la Venezuela de Chavez , el pasaje donde la duena se hace de los servicios de las invasoras profesionales es un ejemplo de estos . Las actitudes de estas , la forma como espantada estas actitudes resuenan en la intimidad de la duena …

    Nos provoca decir ..solo en Venezuela podemos conocer semejantes vivencias…..

    Mas que lo bien desarrollado de cada drama personal y la personalida intima de cada personaje descolla el producto que resulta de su conjugacion en la creacion de un estado animico colectivo que gira en torno al hecho de la enfermedad y agonia de Chavez y en la que nos sumerge la lectura de la novela .

    Se pueden decir muchas cosas mas , pero de momento estas son las impresiones que me inspiran el recuerdo de la experiencia de haber leido esta novela…

    Ah y muy agudo el comentario de que hay frases que penetran en lo hondo de lo que ha representado para los Venezolanos el paso de Chavez en la vida de los Venezolanos y que ademas detallan los intimos delirios e idiosincracias del personaje..

    Demas esta comentar la exquisita elegancia literaria de la prosa con la que esta escrita la novela.!!

  3. Bueno, debo decir que los comentarios están mejor escritos que la propia novela!! Sigamos así. Porque entiendo lo que dice Bill, pero la riqueza de su analisis proviene mas de su imaginación de lo que ocurre en las paginas del libro.

  4. Creo que gran parte del exito o fracaso de la novela radica en el personaje de Sanabria. Bill hace una apología del personaje, pero … ese analisis viene de él, o de Barrera? Porque para mí el hastío del personaje es una incógnita. Si, jubilarse es una decisión difícil, pero no es igual para todo el mundo. Por qué él se siente así?

  5. Comparto con Juan la impresión de que las mejores parte de la novela son cuando BT habla como analista político. Por ejemplo:
    – “Para toda su generación, el gobierno comenzó a proponer una suerte de parque temático de los años sesentas… La revolución era una droga pura, una suerte de estimulante ideológico, una manera de regresar a la juventud”
    – Hay una sección, que no consigo ahora, que habla de cómo la revolución era una constante agite, estimulante. Dice algo así como “La revolución era pura emoción”.

    Pero también hay varias frases, clichés, metáforas raras, que saltan a la vista, y alguna dan risa:
    – El cubierto parecía un animal gris en medio de un mar verde.
    – las hizo crujir entre sus dedos, como si fueran mariposas grandes asesinadas por el sol.
    – Sentía los dedos pesados, como vegetales muertos.

    Este post es sobre la primera mitad, pero ya leí el libro completo así que no puede evitar tomar todo en cuenta para hablar de la superficialidad o no de los personajes. El trato a cada personaje no es igualitario. Terminamos aprendiendo más sobre María (que en efecto, no puede tener 9 o 10 años), Andreína (sí, así aparezca poco), y de La Tierrua. Sabemos poco de otros personajes, así se les dedique más líneas, como Lecuna o Sanabría).

    Con tantos personajes, la primera mitad del libro parece siempre una introducción.

  6. Being a Gringo who grew up around Latin culture here in LA, and who married a Venezuelan and lived in both worlds for twenty years (kids were born in Maracay), I am always amazed by the how Americans are portrayed in most Latino-authored works. In fact there is so much diversity within the Gringo milieu that one-size-fits-all characterizations are absurd, like portraying all Mexicans as lazy mescaleros. Even Gallegos couldn’t get the Gringo right. And the enigmatic little girl is right out of True Grit. This is not really a novel in the classic sense but rather a novella in written form, with a little Catholic saint-making tossed in for flavor. But we are talking about it so there….

    • Gringos are always so touchy… That is one thing that stands out in all of them as a contrast with Venezuelans: no serious capacity for self-effacement!

      But we like you that way. Mixed in with our disdain for your uptightness and uncouthness is a respect/fear for your arrogant ownership of the world.

      Classical Venezuelan uttering: “esos gringos son arrechos!”

      A little self-awareness wouldn’t kill y’all. Black people in your country have it, that’s what makes them cool.

  7. Being a Gringo who grew up around Latin culture here in LA, and who married a Venezuelan and lived in both worlds for twenty years (kids were born in Maracay), I am always amazed by the how Americans are portrayed in most Latino-authored works. In fact there is so much diversity within the Gringo milieu that one-size-fits-all characterizations are absurd, like portraying all Mexicans as lazy mescaleros. The enigmatic little nina is right out of True Grit. This is not really a novel in the classic sense but rather a novella in written form, with a little Catholic saint-making tossed in for flavor. But we are talking about it so there….

    Last post got garbles somehow.

  8. ‘….even Gallegos couldn’t get the Gringo right ‘. thats absolutely correct in that Mr Danger isnt a ‘real’ person but a symbol or representation of Gallegos own imagining , same as is the case with most of Dona Barbaras cast of characters who arent real persons , instead they are dramatized personifications of Gallegos literary vision of the Venezuela of his time . In any event thats the fate of many secondary characters in fiction who get a bit stereotyped because the phocus of the plot is somewhere else.

    Interesting thing however is how little resemblance there is between Gallegos steriotype and todays more upt to date steriotipes , the former was an ‘ugly american’ if there ever was one while the modern one is sweetly naive , a would be victim of a society that can be harsher that her native one !!The feeling ellicited is one of compassion for the happless rather than one of fear for the ruthless and smiling schemer. Still in Mr Danger there is an element of malicious humour , you cant think of him and not smile !!

  9. Analizar esta novela habiendo leído previamente a Barrera Tyzka en “La Enfermedad” o siguiendo sus crónicas en El Nacional, creo, la pone en desventaja de entrada. Comparto que hay algunos “clichés” pero encuentro que es un buen relato de la locura que vivimos durante los meses entre que se supo que Chávez estaba enfermo y su muerte.

  10. Desde que se publicó la novela, y como suele pasar con autores tan populares y canónicos, pocos se han atrevido a criticarla seriamente, por lo que se ha impuesto el chismecito, la puntica, el comentario anónimo. En tal sentido, celebro la honestidad de este artículo; serio, argumentado, lietario y no personal, tal como debería ser la norma a la hora de comentar libros.

    Y fíjate, digo eso con la salvedad de que a mí sí me gustó, y mucho, la novela. Creo que lo que comentas sobre la realidad social del periodista y el médico no es inverosimil. Al contrario, casi que en cualquier zona de clase media encuentras eso. Aquí en San Antonio de los altos es la norma. SIn ir muy lejos, mi papá comenzó como pequeño empresario y terminó como taxista, y aún así pudo levantarse en una zona de clase media como ésta. Eso de la clase media donde conviven el depauperado y el “exitoso” es lo normal en nuestro país, y creo que es parte del discurso de la novela, ya que Barrera siempre ha pintado esa realidad social de Venezuela; así como Cabrujas, Tyszka siempre ha estado obsesionado con escribir sobre la clase media y hacerlo sin prejuicios; es decir, sin marxistadas de “clase media que bebe güisqui y va a Miami todos los fines de semana”, sino desde el retrato verás de su complejidad social. La clase media bebe-güisqui-vamos-pa’-Miami, dejó de existir hace mucho. Desde hace largo tiempo la clase media es esfuerza por medio conserar su estatus y su nivel de vida. De hecho, el periodista no vive como el médico, sino que no puede pagar deudas, es medio aprovechado, está jodido y lucha por mantenerse.

    Mi historia favorita de la novela es precisamentela de la niña y la mamá, consumidas por el miedo, aisladas del mundo. Esa historia, como retrato social de una Venezuela paranoica y vencida moralmente, me pareció magistral. Aunque ahora que lo dices, es cierto que la voz de la chica puede resultar exagerada en su madurez. Puede que la mano social del autor haya pesado más que la mano poética para darle voz a esa niña como lo hacía Dickens cuando ponía a niños a hablar de la realidad social.

    De resto, como te dije, agradezco esta lectura crítica y honesta del libro.

    • Comparto la opinión que la superficialidad con la que el autor describe a los personajes y salta de uno a otro es un poco frustrante. Sin embargo, quiero centrarme en otro tema crucial que transmite la novela: la desconfianza. Éste es un punto en el que como sociedad hemos tenido grandes problemas y que es un fundamento básico de porqué las relaciones de intercambio en Venezuela rara vez funcionan. En primer lugar el autor toca este tema explícitamente con María y su madre. El énfasis de la madre en decirle a María que no confíe en nadie es mucho más radical que el habitual no hables con extraños. Por otra parte, casi todas las relaciones de la novela de alguna manera están vinculadas o a un fin trágico o a una traición importante. Andreína y los Lecuna, una relación en la que Andreina parece estar destinada a perder el apartamento, a pesar de que los Lecuna “parecían ser gente decente”. Sin embargo, el autor va mucho más allá con la amiga sifrina de Andreína que le cuenta sobre su compañera millonaria que decidió dejar de pagar un apartamento en La Castellana, sólo porque podía. “Esa, hija de puta, millonaria, que detesta al gobierno, me dice que según la nueva ley, ella incluso podría quedarse con el apartamento”. Es decir, no confíes en nadie. Lecuna y su concubina (no es la esposa), parecen estar destinados también a un clash importante con la aparición de la cubana. Madeleine y su novio Erik, en la que Erik no sólo le monta cachos, sino que la deja con una explicación sumamente dolorosa e innecesaria. Finalmente, incluso la relación más desinteresada, la de María con su madre, está marcada por la tragedia y por una reacción sumamente extraña de María al negar de su madre y simplemente correr a casa. En este punto concuerdo con Juan: te hace no querer al autor, Para mi, no tanto por el evento, sino por la huída; una huída que es de Barrera Tyszka también, al no querer explicar lo que pasa y los verdaderos sentimientos de la niña. Todas relaciones difíciles y basadas en la desconfianza que recuerdan un poco a los autores de otras sociedades socialistas, como Kundera (guardando las diferencias). Todas relaciones inestables, excepto una: el pueblo chavista y Chávez. Acá parece ser un tema de confianza casi plena con el líder (confianza ilustrada en el personaje de Antonio). Confianza en la cual parece natural sacrificar la libertad individual con una visión colectivista y de control. La pregunta de los millones: por qué individuos que no pueden confiar en sus vecinos, en empresarios, en amigos, en novios y esposos pueden confiar en un líder supremo? El autor te ofrece algunas interpretaciones interesantes en este punto. “El líder carismático debe buscar espectadores (…) y arrastrarlos a su mundo imaginario de poder absoluto”. O en el pensamiento de Antonio Sanabria “Su hermano tenía razón (en las cosas malas que decía sobre el gobierno). Había cosas injustificables. Pero era necesario defender el gobierno”. Es decir, el gobierno viene a llenar un vacío, una sensación de orden que individualmente no podemos tener. En su análisis político es muy bueno, pero a veces parece una colección de artículos que se convirtieron en novela.

  11. Agradezco todos los comentarios, están excelentes todos. Esa es la idea del Book Club.

    Por cierto, esa escena entre Andreina y la amiga en el club es buena…

  12. Concuerdo que si Barrera Tyszka iba a meter tantos personajes en un libro, para desarrollarlos bien, haría falta que el libro fuera más o menos del tamaño de Guerra y Paz. Lo que me gustó es que se aprovecha de la historia de la muerte de Chávez para pintar acuarelas rápidas de distintas partes de la sociedad, y creo que captura bien la precariedad, provisionalidad e improvisación que se ha vuelto el aire que respiramos, la desintegración del Estado por subordinarse a un proyecto personalista revolucionario y como pagamos los ciudadanos comunes el precio, con alianzas que en otro momento parecerían inverosímiles como la de Andreína y las invasoras, o el precio terrible que paga María. Es en momentos de crisis, momentos “históricos” cuando los lazos que nos unen a todos en Venezuela, un sifrinito de Lagunita o Guataparo, una profesora de la UC, un ministro “enchufadísimo”, un motorizado, una bachaquera, una abuelita que cobra pensión se hacen evidentes y te das cuenta que todos estamos en el mismo barco pero que remamos en direcciones distintas, aún en medio de la tormenta.

  13. Nacho said: “Gringos are always so touchy… That is one thing that stands out in all of them as a contrast with Venezuelans: no serious capacity for self-effacement!

    But we like you that way. Mixed in with our disdain for your uptightness and uncouthness is a respect/fear for your arrogant ownership of the world.”

    ———————

    This itself is a gross type-casting that underscores the fatal flaw in trying to frame any actual person – American, Venezuelan, or (fill in the blank) – as a generic type.

    In my experience, the arrogance associated with Gringos as a whole is not so much a matter of self-unconsciousness, that they don’t know who they are or what they are doing, but rather, they know all too well what the score is – but only consider themselves worthy of mattering.

    Put differently, the Gringo often believes that they alone have taken the world and themselves seriously enough to really and truly matter. That somehow, what they believe and are and hope for counts for more than, say, a president holding court over a coffin and talking to birds – as though this were a realistic characterization of educated Venezuelans. And the ownership-of-the-world knock is likely in part the residue of very old-school thinking bolstered by the expectation, of at least some of the western world, that the Americans – or at ay rate, Westerners – should manage the situation when the Balkans blow up, say, or Isis starts encroaching on western privilege and security. Or at least provide sanctuary for the persecuted streaming in from third-world countries, a situation presently stretching Europe to the breaking point.

    Some of this goes back to the old Kipling credo of “the white man’s burden,” a dusty of piece of hooey saying that developing countries are totally incapable of honest and effective self-management, and for their own good, before they implode and become a ward of the IMF and the western world, the white dude has to intervene. It took a black dude named Obama to finally break this toxic trance – thought he kept up the fight in Afghanistan and is dispatching drones like crazy – and by and large, avoid the gross interventions that tanked the economy and enraged the world under George Bush. But there are plenty of right-wing whack jobs who still proclaim the hegemony of the white American, or at least, western stewardship of the word, citing the fact that when first world countries struggle, they never have the option of a bail-out, or sanctuary, from a nation of color. And that’s a tricky thing to navigate, absurd as it sounds and feels, but it remains a kind of desperate maxim for furtive white supremacy, a racist cesspool if ever there was one.

    Lastly, I believe that the reason this blog features points of view that are different and better informed than either American or Venezuelan sources is that the later have little separation or distance from their native terrain, and perforce are blind to their own biases. Many on this thread are multi-cultural, with one foot in two or more worlds, and are not likely fooled by categorical thinking from this or that camp or nation. Most of us know at least in general ways the trends and strengths and weaknesses of any national perspective, and can approach matters without being beholden to the dogmatism often found when someone is defending their native turf as better-than or more-conscious than the other guy, be he/he a Gringo or a Venezuelan.

  14. With the passing of David Bowie ,this song reminded me of someone you all revere so much … “So we bitched about his fans and should we crush his sweet hands?
    Ziggy played for time, jiving us that we were voodoo
    The kid was just crass, he was the nazz
    With God given ass
    He took it all too far but boy could he play guitar
    Making love with his ego Ziggy sucked up into his mind
    Like a leper messiah
    When the kids had killed the man I had to break up the band.”

  15. I picked it up today and read no stop the first 106 pages. Notwitstanding whatever expectations you Juan might have had or others, I thought it was a fine read. I felt the scenes and flavours and sounds of Caracas, and I was enjoying it very much.

  16. I have read a little over half the book- slower for me than in English. Good roman a clef, which illustrates many aspects of contemporary Venezuela which I have read about in CC and other blogs. 1) Chavistas and Oppos in the same family. 2) Crime- it can hit you any time, regardless of how careful you are. 3)The cocooning in one’s dwelling in response to crime. 4) Cubans working in VZLA who don’t want to return to the island. 5) PSF
    Comic aspects of the novel, such as the occupancy dispute between owner and tenants. I just gotten to where the owner, at the recommendation of a Chavista official, has located a crew to clear her tenants out. I suspect that the crew will end up occupying the owner’s apartment.

    Some have complained about stereotyping of Gringos in this and other novels. My reply is that when one is writing about one US citizen, in a country of over 300 million, it is impossible to have one person stand for 300 million. The Gringa here IS of a certain type- the PSF. No one, the author included, would claim that a PSF is characteristic of 300 million.

    I am reminded of the author who plowed through demographic data to try to characterize the average American. Lo and behold, after plowing through the data, he decided that a good average, representative town happened to be a town near to where he grew up.When he plowed through demographic data in that so-called average, representative town, he chose an average, representative person. The author was rather surprised to find out that he knew the person he had chosen as the “average American.” The “average American” had been a janitor at the author’s high school when the author was a student there. The janitor was not a dummy, as one of his children became an attorney.

  17. HI! I wonder if it is a good book to understand the actual Venezuelan social reality or there is better a suggestion? I can read in Spanish, doesn’t need to be in English (I’m Brazilian, just embarrassed to use my ‘portunhol’)

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