“Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados”. Las primeras líneas de La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón, son precisamente el inicio de la historia de Daniel Sempere -protagonista de la novela- y del cuento que les quiero echar.

Cuando leí ese libro sentí un potente llamado a visitar aquel Cementerio, que imaginé como un denso laberinto, lleno de palabras y polvo, en el que me perdería, y que sólo el Guardián de Las Palabras podría guiarme a la salida.

Y resultó que ese lugar existía, y que iría de la mano de Carlos (mi Carlos, no el autor de La Sombra del Viento), quien me llevaría una media mañana a conocer la Gran Pulpería del Libro Venezolano.

Y mientras el padre de Daniel Sempere le dijo “lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie”, yo quiero contarle a todo el mundo sobre la Gran Pulpería.

Era un sábado, cerca de las 11 de la mañana. El viernes habían pagado la quincena, así que había bastante movimiento en la calle.

Paramos el carro en un centro comercial y caminamos una cuadra hasta llegar al Bulevar de Sabana Grande. Desde ahí, decidimos subir otra cuadra hasta la Avenida Solano. Por 20 años la Gran Pulpería estuvo ubicada en Pasaje Zingg, hasta que en septiembre de 2001 la mudaron a la tercera transversal de las Delicias de Sabana Grande con Avenida Solano López. Cuentan que tomó 6 meses (24/7), y 350 viajes de camión para completar la mudanza.

Comenzamos a caminar, y quedamos atrapados en una montaña rusa de sensaciones. Una agradable, pero inquietante soledad. Una fresca brisa acompañada de un penetrante olor a orina. Hermosos reflejos del sol sobre agua sucia empozada. Una emblemática avenida de Caracas repleta de tascas españolas donde hay gente que hurga en la basura buscando comida. Una hermosa mañana en una Ciudad en decadencia.

Al cruzar la esquina, vimos a lejos la modesta entrada de un local comercial, tan o más pequeña que la de los comercios de la zona. Era la entrada a la Gran Pulpería.

Al poner el primer pie adentro, uno pudiera suponer que es una simple venta de libros usados, incluso algo apretada y nada tentadora.

“Buenos días. Queremos ver derecho y economía”, en mi memoria lo cantamos en coro.

Luego de entregar mi bolso a la señora de la caja, la mujer se pegó un radio a la boca y dijo “bajan a derecho y economía”.


A medida que nos adentrábamos iban apareciendo personajes que nos dirigían, y los pasillos se hacían cada vez más estrechos.

Comenzamos a bajar por un estrecho pasillo hasta que llegamos al Cementerio que, tal y como describe Daniel Sempere, es “un laberinto de corredores y estanterías repletas de libros [que] ascendía desde la base hasta la cúspide, dibujando una colmena tramada de túneles, escalinatas, plataformas y puentes que dejaban adivinar una gigantesca biblioteca de geometría imposible”. La luz era tenue, solo se oían murmullos y el sonido de un aire acondicionado destartalado

“Derecho es allá, al fondo. Economía es por aquí”, a medida que nos adentrábamos iban apareciendo personajes que nos dirigían, y los pasillos se hacían cada vez más estrechos. Izquierda, derecha y otra izquierda ¿o quizás era derecha?; lo he hecho un montón de veces, pero el laberinto se torna más complejo con cada visita.

Lo único que se veía eran estanterías, todas soldadas al techo, que acumulan una longitud de 1,3 kilómetros. En ellas reposa un mar interminable de libros y polvo. En nuestra última visita, en agosto, nos dijeron que la Gran Pulpería albergaba alrededor de 3,5 millones de libros, pero sólo 60% estaban inventariados.

Cuando llegué a la sección de Economía, me recogí bien el cabello, y comencé la búsqueda.

A diferencia de Marilyn, mis mejores amigos no son los diamantes sino las estadísticas, y mis joyas predilectas son los libros que contienen estadísticas económicas venezolanas, de esas que escasean hoy en día.

Procuraba devolver los libros a su lugar, y componer un poco el desorden de mis predecesores. Sentí empatía por los empleados, y entendí que para ellos debía ser imposible reordenar los libros cada noche.

Luego de revisar los libros en medio de una burbuja de silencio -impensable a tan pocos metros del Bulevar de Sabana Grande-, intenté devolverme a la sección de Derecho, y caminando lentamente logré ver a Carlos. Él estaba concentrando revisando la sección de Derecho Administrativo, así que decidí curucutear el pasillo siguiente.


Es imposible no conseguir un libro para llevar a la casa con cada microsegundo que pasa en ese lugar.

La variedad es tan grande, que hay una sección de Ovnis, una de Allan-Brewer Carías, y pacas de libros de “El Código Chávez” de Eva Golinger. Hay cómics, libros de francés y, si hubiera seguido revisando, seguro consigo una Biblia de Gutenberg. Es simplemente fascinante.

Luego de entrar en razón, y darnos cuenta que nos podíamos quedar atrapados en ese laberinto eternamente, decidimos salir. Es imposible no conseguir un libro para llevar a la casa con cada microsegundo que pasa en ese lugar.

Subimos el estrecho pasillo que lleva a la caja, entregamos los libros cuidadosamente seleccionados y comienza el momento más increíble de las visitas, la llamada al Guardián de Las Palabras: Rafael Ramón Castellanos Villegas, Director de la Gran Pulpería -mejor conocido como Don Rafael.

Don Rafael es historiador, crítico de literatura e historia, biógrafo, ensayista, filósofo, periodista y pulpero. Hasta trabajó en los archivos de Miraflores de manera intermitente entre 1970 y mediados de los años 90.

Para entrar en contexto rápidamente, este párrafo de Inside Hugo Chavez’s Venezuela de Rory Carrol es la mejor bala fría:

It was less known that Don Rafael was the doyen of a group of historians and scholars which discreetly served as the comandante’s intellectual back-up. A collective, parallel brain which read, processed and organised the material which nourished his speeches.

Don Rafael fue un fervoroso creyente en la revolución bolivariana. deja claros rastros de su militancia. “En 1998, le escribí una carta al presidente Herrera Campins, con quien trabajé durante su gobierno, donde explicaba mis razones para dejar de apoyar a Irene Sáez y unirme al movimiento del presidente Hugo Chávez”, explica.

Pero también ha sido muy claro respecto de su neutralidad intelectual y afectiva: “Manuel Caballero y Simón Alberto Consalvi vienen muy seguido [a la Gran Pulpería]. Son dos grandes personajes. En realidad vienen de todas partes y de todas las inclinaciones políticas. Aquí he tenido encuentros muy bonitos, desde los militares de la plaza Altamira, hasta el general Lucas Rincón. Yo me llevo bien con todos, con los civiles y con los militares, con los de izquierda y con los de derecha”.

Alguna vez, Don Rafael le explicó a Carlos que él y Caballero eran muy buenos amigos. Ante esto Carlos aprovechó para lanzarle una pregunta.

“¿Quién es el hombre más brillante de Venezuela? ¿Manuel Caballero?”


A pesar de su curiosa historia, lo que más impresiona de Don Rafael es que con solo decir el nombre del libro, puede conocer su edición según el color de la portada. Sabe exactamente cuántas copias hay de cada libro y en qué pasillo deben ubicarse.

“No, Manuel no”, respondió el pulpero con tono picarón,“él es un hombre muy callado, pero diría que Rafael Tomás Caldera.”

A pesar de su curiosa historia, lo que más impresiona de Don Rafael es que con solo decir el nombre del libro, puede conocer su edición según el color de la portada. Sabe exactamente cuántas copias hay de cada libro y en qué pasillo deben ubicarse. Incluso cuando le dicen “sólo conseguimos los dos primeros volúmenes”, él dice que busquen porque sabe que el tercer volumen está en el pasillo tal y cual. La tarea también se puede hacer al revés: uno puede llegar con el nombre de los libros que se busca y de memoria dirá si lo tienen o no, cuántas copias hay y cuánto cuesta. Nunca lo he intentado, pero me atrevo a  decir que si no tienes idea de qué libro puedes necesitar, Don Rafael seguro puede darte excelentes recomendaciones.

Mientras llevaban a cabo el ritual de la tarjeta -eso de pagar en efectivo está pasado de moda en la Venezuela actual-, y antes de que la máquina escupiera el voucher, corrí a revisar todos los libros de la entrada a ver si encontraba una última joya imperdible para mi colección. El simple hecho de estar en ese lugar genera una reacción narcótica, sin duda adictiva.

 
Visitar la Gran Pulpería es una lección de humildad para todo investigador y para cualquier venezolano.

A diferencia de Daniel Sampere, no he encontrado un libro maldito que haya cambiado el rumbo de mi vida, pero si he encontrado un montón de libros que han iluminado mis investigaciones.

Robándome palabras de Carlos, visitar la Gran Pulpería es una lección de humildad para todo investigador y para cualquier venezolano. Nos hace entender que en Venezuela se ha pensado de modo significativo sobre nuestros problemas como país, algo muy importante a tener en cuenta al momento de plantearse la reconstrucción de Venezuela. La reflexión sobre el país no puede hacerse sin atender nuestros orígenes, y la clave para descifrarlos parece estar resguardada en la Gran Pulpería del Libro Venezolano.

10 COMMENTS

  1. La falla no ha sido ni es de análisis ni de brain Power. En las ejecuciones siempre nos descarrilamos por aquello del ” y como quedó yo en eso?” Y tantas otras fallas de integridad y castigo moral.

  2. Es comun en todos los idiomas que el significado original de una palabra con el transcurso del tiempo transmute en otro y este en otro hasta llegar a un significado del todo ajeno de aquel que tuvo al nacer !! Es notorio por ejemplo que el titulo de pontifice que hoy se da al Papa designo en tiempos de roma al funcionario encargado de construir puentes o Ponti ficex …….la palabra pulperia es una palabra que en Venezuela viene cargadas de gratas resonancias que evocan la imagen de un sitio acogedor atestado de cosas distintas (casi siempre comestibles) que estan disponibles para la venta !!

    Lo que describe Anabella por consistir de casi infinitas colecciones de libros agrupados a lo largo de los corredores de un explayado laberinto recuerda mas que una pulperia una suerte de biblioteca universal de esas que Borges describia con primoroso detalle en sus maravillosos cuentos !!

    La combinacion de ambas ideas es irresistible para quienes hemos rendido tributo a los libros y su lectura como uno de los goces mas exquisitos que nos puede ofrecer la vida.

    Las gracias a Anabella por habernos permitido compartir en forma tan fresca y viva esta magica experiencia suya entre los anaqueles de esta curiosa Pulperia.!!

  3. Amo las librerías y bibliotecas y suelo visitarlas de primero al llegar a un nuevo país, a una nueva región.
    En los sitios donde he vivido tiendo a frecuentar tal o cual librería y apreciar su existencia.
    Aun así, me parece necesario evitar ver a cualquier persona como guardían exclusivo de sabiduría, de historia, de cualquier tipo de información. Por supuesto que en el país de tuertos el ciego es el rey.
    Este Castellanos Villegas fue un tuerto que ayudó a otro tuerto a ser un rey.
    Una vez una conocida de la UCV consiguió mi correo electrónico en alguna lista y me habló con emoción del llamado “Proceso”. Escribió,
    entre otras cosas, que Chávez era un hombre “muy leído”. Cuando vi eso me dije: “Venezuela está realmente mal”.

    Si queremos algún día construir allí un país en vías de desarrollo sostenible, tenemos primero que nada que
    1) promover el pensamiento independiente, analítico, el uso de la lógica
    2) promover el debate en su sentido original – no pajizo – como método para que se difundan ideas valiosas y sean rechazadas ideas disparatadas
    3) alejarnos del culto a personalidades de cualquier tipo sin tener que caer en iconoclastismo
    4) ver la historia con mucho cuidado, como un compendio de creencias que siempre han sido manipuladas.

    “El hombre más brillante de Venezuela, de Francia, del mundo”: cuando leo o escucho eso solo puedo poner los ojos en blanco. La pregunta y la respuesta no son más relevantes que “quién es la mujer más bonita del universo”. Ese tipo de preguntas se hace en todas partes, pero es en países subdesarrollados estancados como Venezuela donde más se oyen en discusiones serias y en países donde hay un debate intelectual intenso donde más se reservan para fiestas donde se ha tomado demasiado.

    Los países progresan cuando por una parte se aprecia el individualismo y por otra se entiende que se ha de trabajar como equipo.

    El libro de Ruíz Zafón me pareció interesante en el primer par de capítulos. Después de eso mi impresión fue cayendo en picada: estaba repleto de frases comunes y expresiones torpes que dejaba ver el esqueleto de narración que intentaba montar el autor.

  4. Lo libros pueden encerrar mucha sabiduria o belleza pero tambien mucha basura y sandeces , en cualquier libreria la proporcion es algo asi como 2 libros excelentes, 5 curiosos y como 93 libros mediocres, Con todo la atmosfera de una libreria es encantadora…….y es que mientras revisamos morosamente los libros descubrimos esas joyas ocultas que tanto placer nos ofrecen !! Kepler deberia saberlo , son unos cuantos los libros que ha mencionado en este blog y que al buscarlos he descubiertos fascinantes….!!

    Claro los gustos difieren mucho y como dicen en ingles ‘one mans drink is another mans poison’, por lo que la libreria es un emporium que incluye libros para todos los gustos y con algo de suerte incluso para el gusto de uno.!!

    Suscribo en buena medida lo que dice Kepler sobre los guardianes de biblioteca , quizas hacen falta y algunos pueden ser pintorescos,bien informados y de conversacion amena pero al final el guardian no debe pretenderse el custodio del conocimiento contenido en los libros de una biblioteca sino en el mercader de unos objetos que pueden ser preciosos como pueden ser insulsos.!! Mi experiencia es que en el mundo actual la mayoria de los libreros no son mucho mas informados que sus clientes y casi siempre mas ignorantes en los temas que estos se dedican a leer.

    Una sola vez me sorprendio encontrar un joven librero en una libreria de Madrid poder discurrir con fluidez sobre un libro que buscaba de Rudiger Safranski ( e informarme que la semana anterior habia asistido a una charla del autor aleman que visito Madrid ) . Lei el libro de Ruiz Zafon mas por la calidad de la prosa ( que sin deslumbrarme me gusto) que por el trama que como dice Kepler mengua despues de los primeros capitulos…..!! Pero siempre estoy a la caza (casi siempre fallido) de un libro que me deslumbre o verdaderamente entretenga, son tan pocos !!

  5. Ramón Castellanos es también autor de un libro extraordinario sobre Rafael Bolívar Coronado, autor de la letra del Alma Llanera y de innumerables textos, los cuales produjo -sí, como en una fábrica- a través de sus más de 600 seudónimos. Muchos de estos textos, destinados a enciclopedias y otros fines, eran ficciones dignas de un estafador. Con tantos ¨perfiles¨, viviendo en la era gomecista, bien podríamos exagerar la nota y decir que el autor del Alma Llanera fue nuestro primer gran ¨hacker¨. Lástima que en esa época las computadoras aún se negaban a existir.

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