A Portrait of the Yes Man as a Young Man

Estamos chévere
Estamos chévere

I’m still amazed by the sheer dearth of information we have about our soon-to-be-president. Once more, Ultimas Noticias comes to the rescue, with a juicy article that’s long on color and short, inevitably short, on policy content.

Turns out that “Maduro consults the I-Ching at difficult times (such as April 11th) and is a follower of Sai Baba.”

There’s plenty more after the jump.

Sus primeros pasos en la política los dio en sus tiempos de estudiantes. “Era el de los juegos pesados”, recuerda uno de sus compañeros de liceo. “Tocaba el bajo y a veces la guitarra, pero era malísimo. No tenía oído. Lo del grupo Enigma era pura descarga”.

Desde entonces, el ya bigotudo Maduro (y también melenudo) tenía la costumbre de usar pantalones sobre la cintura y camisas arremangadas. Era el pana con carro (de su papá): un desvencijado Ford Fairlane color crema.

El “niño bien” de Los Chaguaramos se incorporó rápidamente a la dinámica del liceo en El Valle. Las borracheras con anís y ron a ritmo de rock pesado -con música de Saga o Barón Rojo.

Las cenas de pan con mortadela. La dirigencia estudiantil en el José Ávalos. Las visitas a los barrios para llevar los “círculos de estudio” que promovía la Liga Socialista. Un año de estudios políticos en Cuba. “Era el que menos pensábamos que se dedicaría a la política. No se lo tomaba en serio. Además era un embarcador. Nunca llegaba a la hora”, recuerda su amigo de la secundaria.

Read the whole thing.

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