¿Te acuerdas, Pepe?

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Estimado Pepe,

Discúlpame el tuteo, pero todos dicen que no te gustan los formalismos. Te escribo hoy porque hay cosas que están pasando en mi país, Venezuela, que no termino de creer que te sean indiferentes.

Anoche, a las 3 y media de la mañana, una jueza-esbirra del régimen Venezolano decretó que Leopoldo López continuaría privado de libertad durante su juicio, en el que se le imputan crímenes meramente políticos.

Desde febrero a Leopoldo lo tienen no sólo preso, Pepe, sino además aislado. Solo en una celda, con la correspondencia férreamente censurada, sin poder recibir visitas más allá de sus abogados y; de vez en cuando, no siempre, sus familiares más cercanos.

Un día típico lo pasa sin contacto humano alguno.

¿Tú te acuerdas lo qué es eso, Pepe?

Dicen que en un momento dado, tu, sufriendo tu feroz aislamiento, parecía que te nos ibas. Decías que oías la estática de una radio entre dos estaciones, a todo volumen. Que te atormentaba, que gritabas horas y horas para que apagaran esa radio infernal, Pepe.

Pero no había ninguna radio. Eras tú, Pepe, que perdías la razón. Porque en esas condiciones cualquiera perdería la razón.

Quizás, Pepe, durante algún desvarío al fondo del pozo en Paso de los Toros, donde te tuvieron casi dos años, alucinaste que algún día serías Presidente de Uruguay y referente ético para nuestro continente. Pero lo que seguramente nunca se te ocurrió, ni en el peor momento, es que el día que eso pasara guardarías silencio mientras gobiernos de la región apresaban a líderes políticos y los recluían es condiciones de aislamiento por “delitos” meramente políticos.

¿Qué habría dicho el Pepe de ese entonces, si alguien le hubiese dicho que algún día sería jefe de un estado, aliado de otro que se comportase así? ¿Cómo habría reaccionado?

Entiende, Pepe, que estás en una situación única que te otorga autoridad para hablar sobre este tema con un peso específico que no tiene ningún otro dirigente de la región. Sólo tú puedes hacerlo.

Es importante.

Francisco Toro