There’s a special fascination to the genre: the fallen-from-grace former true believer whose life embodies every stalinist fiber in chavismo’s body but who is just physically unable to grasp how his personal experience comprehensively  refutes his political ideology.

The layers upon layers of self-delusion of sheer automojoneamiento involved are engrossing. And no one but no one is in deeper than Nicmer Evans, the one-time SiBCI talking head and far-left “intellectual” founder of the chavista splinter group Marea Socialista (Socialist Tide) who’s now been excluded from running in December’s elections.

The whole of his interview with El Estimulo is stolen reprinted in Aporrea – which, in itself, tells the story. Something is very weird in the Venezuelan public sphere when Aporrea starts contentjacking from the bourgeois press. But don’t let that fact distract you from the belief-beggaring interview itself. It’s unreal.

For Nicmer Evans, there is one clear culprit for Marea Socialista’s banning from office. Say it with me? Henry Ramos Allup. Do not adjust your browsers. Do not adjust your meds. You’re not the one who’s hallucinating. He is.

Esta resolución responde a la continuación del pacto convocado por Henry Ramos Allup, en donde se quiere dejar por fuera aquello que vaya por fuera de la polarización. La salida de mi candidatura es forzada.

Es algo absurdo y absolutamente inconstitucional, que ni siquiera da posibilidad de remiendo por parte de las organización. Todo responde a una política de exclusión y de exterminio político a Marea Socialista, a quienes se nos negó la tarjeta en un principio y que ahora se le niega más de la mitad de la candidaturas postuladas por otras tarjetas pequeñas y que se ven mancilladas por un reglamento de paridad aplicado a destiempo y de manera irregular, con ausencia de normas claras respecto a la aplicación de las mismas.

Es importante señalar que Marea Socialista no se amilana con esto. Nosotros apostamos por una construcción política clara ante esta etapa del gobierno de Maduro que contraviene las enseñanzas y lecciones del Presidente Chávez que permitían, incluso después de un Golpe de Estado, la participación de actores políticos de la oposición.

Ahora la política de este pacto es ir contra gente que realmente se cree forjadora del Proceso Revolucionario. Ahora estamos en la mira con esta corrida del Gobierno hacia nosotros. Pero no nos amilanamos. Mantenemos la misma postura con las tarjetas que todavía quedan en pie, aparentemente, como por ejemplo el caso del 23 de Enero, el circuito 2 de Caracas, y en el caso específico de Zuleika Matamoros, quien seguramente va a ser objeto de presión. Responderemos firmemente al compromiso que tenemos con el pueblo. Vamos a seguir denunciando y, fundamentalmente, proponiendo.

¿En qué momento surge este pacto del que usted habla?

En este momento existe un acuerdo entre el PSUV y la MUD.

Es un acuerdo que parte de la merma que han tenido las cúpulas tanto del Gobierno como de la Oposición en materia electoral, pues sólo representan no más 30 % del electorado. El incremento de los sectores independientes, críticos y alternativos, de diversas posturas, y en el caso específico de nosotros, que ya hemos sido reseñados por consultoras como una tercera fuerza, hace posible este pacto en donde la contienda sólo pueda realizarse entre dos. Ese es básicamente el pacto que existe. Después del 6D podrá haber otra etapa dependiendo del resultado. Pero ellos no van a permitir que nadie más presente alternativas al país. Y eso se consolida fundamentalmente en la declaración de Ramos Allup, quien últimamente tiene más capacidad que el mismo Gobierno en relación a las cosas que están por venir. Él lo anticipó y lo dejó muy claro. Que iban a exterminarse cualquier tipo de candidaturas que estuviesen por fuera de la polarización. A pesar de que hay miembros en el CNE mayoritariamente pro-gobierno, esta declaración de Ramos Allup [emphasis added] no sólo tiene calada, sino que se trata de una orden que se está cumpliendo. Es la evidencia absoluta de este convenio, por demás inconstitucional.

I can’t imagine living in the fantasy-world Nicmer Evans has constructed for himself in his head, though I’d be sort of curious to get a tourist visa and visit there sometime. It’s a world where a party with no national presence, no election machine, not even an electoral registration, no media reach, no popular leader and no physical presence outside 2 or 3 urban enclaves is such a threat to the Bolivarian State and to its enemies that it must be crushed as a matter of urgency by the reactionaries, reactionaries who somehow give orders to the authorities somehow – though not, it seems, the order to free its own political prisoners, or allow its own candidates to run without the facing the same kinds of arbitrary disqualifications Marea Socialista faces.

The reality is different. There were a few urban circuits here or there where Marea Socialista was about to get 5% of the vote as MUD crushed PSUV by 65%-30%. Now they’re out, so now MUD will win those circuits 67-33%.

But that’s not even the point, though. The point is the genuine extremes of Stockholm Syndrome chavismo’s left-for-dead dissidents can muster. For the last 15 years, people have been warning the Nicmer Evanses of the world of the dangers of riding a tiger. This year, Nicmer decided to ever so gingerly dismount. Almost immediately, he got eaten.

Who’s to blame for that? The people who were warning him, of course!

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