¿Por qué es importante la reforma del artículo 65 de la Ley Orgánica del TSJ?

El primer test de la mesa de diálogo abre espacio para que la sociedad civil ayude a designar nuevos magistrados

La Asamblea Nacional aprobó el jueves 27, en primera discusión, la reforma del artículo 65 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. ¿Por qué una reforma como esa es muy importante para Venezuela? Porque es el primer paso institucional y legal que dan las autoridades interinas hacia un proceso transicional verdadero.

El 12 de agosto se firmó el primer acuerdo entre la delegación de las autoridades interinas y la de la Asamblea Nacional de 2015. Pero ese es un documento político, del cual la reforma del artículo 65 de la LOTSJ sería la primera verdadera concreción institucional, un primer paso legal de un proceso que apenas comienza y que, eventualmente, podría llevarnos a una transición.

El artículo 65 de la Ley vigente regula la composición del Comité de Postulaciones: la instancia que selecciona a los ciudadanos postulados a magistrados, para que la Asamblea Nacional escoja, entre los mencionados en esa lista, a los magistrados. Hoy, el Comité de Postulaciones tiene 21 miembros: 11 diputados de la Asamblea Nacional y 10 miembros de la sociedad. La reforma (que debe aprobarse en segunda discusión en la AN y luego convertirse en ley) llevaría el número de miembros del Comité de 21 a 23, pero lo más relevante es que esos dos miembros adicionales vendrían de la sociedad civil. 

Conforme al acuerdo político del 12 de agosto, la Asamblea Nacional debe nombrar todos los 32 Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

En resumen, la reforma permite una mayor participación ciudadana en la selección de los 32 magistrados, justo después de que el 12 de agosto se acordó renovar por completo la máxima instancia judicial del país. Este giro, junto con los otros aspectos del acuerdo del 12 de agosto, podrían generar confianza para que profesores universitarios y abogados de prestigio se postulen en el proceso que estaría por comenzar para integrar el nuevo Tribunal Supremo de Justicia.

A esta reforma podría sumarse otra más, también de naturaleza estructural, sobre la misma LOTSJ y otras leyes del sistema de justicia, según se anunció al finalizar el primer ciclo de conversaciones entre las delegaciones de las autoridades interinas y la Asamblea Nacional de 2015. Por eso este primer paso podría ser muy importante para ir hacia una transición política. Naturalmente, la pregunta que surge de la experiencia previa en dos décadas de diálogos entre chavismo y oposición es cómo hacer que el régimen no controle ese Comité de Postulaciones, y no se encargue de que tenga una mayoría que le sea leal entre los 12 miembros de la sociedad civil que tendría si se aprueba esta reforma.

La respuesta es la misma que se aplica a este proceso: a diferencia de todas las negociaciones anteriores, aquí hay una tercera parte que más que mediadora es la que tiene más influencia, una administración Trump a la que le conviene en teoría que haya un entorno jurídico más seguro para la inversión extranjera, y que por tanto tiene estímulos para asegurarse de que esta reforma en verdad sea una apertura que conduzca al restablecimiento, aunque paulatino, de las instituciones venezolanas.