¿Cuál es el plan electoral de María Corina Machado?
Humberto Villalobos, su principal asesor electoral, describe una hoja de ruta preliminar que va desde un registro ciudadano paralelo hasta un nuevo sistema electoral

Mientras el enfoque de la tutela de Washington parece migrar hacia la seguridad y los grupos armados, el equipo de Machado tiene sus prioridades claras más allá de la coyuntura. La Nobel de la Paz repite que una elección será lo que de cauce a una transición a la democracia, evento donde el anti-chavismo se ve claro vencedor como sea. Tras las elecciones de 2023 y sobre todo 2024 (donde la coalición supo defender una victoria clara de Edmundo González, recogiendo y difundiendo 85% de las actas oficiales) no es absurdo decir que es ahí donde están las mayores fortalezas de la oposición venezolana, incluso en condiciones muy adversas.
En Caracas Chronicles nos sentamos a repasar con Humberto Villalobos —jefe electoral de Vente Venezuela que coordinó esa famosa maquinaria de defensa de Machado— la brecha actual entre las condiciones electorales idóneas y las que hay, ahora que, con la publicación del Manifiesto de Panamá, la oposición se abre a negociar elecciones con el chavismo y nombra a Machado conductora del proceso.
El equipo de Machado propone cambios que, en buena medida, pretenden “demoler” el sistema electoral como lo conocemos. Se trata, entre otras medidas, de migrar a un sistema mixto que prescinda de las máquinas de ExCle, donde las papeletas se cuentan a mano, contar con un nuevo CNE y un Registro Electoral que refleje cómo está dispersa la población dentro y fuera, y un mecanismo para legalice en la práctica la competencia electoral.
Una vez se conforme un nuevo CNE y difunda el cronograma electoral, dice Villalobos que ese estudio podría contribuir en la renovación del Registro Electoral. Bajo su propuesta, el Registro podría renovarse en tres meses.
Es una propuesta base que puede cambiar en un escenario en el que Villalobos ve a EEUU como garante de un acuerdo, “Delcy va a proponer, nosotros también y al final todas esas cosas van a considerarse para generar algo razonable”. Plantea una elección “en términos más sencillos de ejecutar”, sin las obvias ventajas estratégicas que el chavismo históricamente se ha adjudicado en elecciones. “En otras condiciones”, dice Villalobos, “nada de esto sería planteable. Pero aquí nos demostraron que pueden sacar una reforma energética en 15 días. Podrías hacer algo así para que haya elecciones, algo tan importante como sacar petróleo”.
Primero: empadronamiento ciudadano independiente
Villalobos arrancó describiendo la necesidad de producir un estudio riguroso de la población local y migrante para entender la realidad electoral del país. La oposición recopilaría información directamente de la gente para entender quiénes siguen viviendo donde el Registro Electoral dice, quiénes emigraron, y cuántos electores requerirían cambios de centros de votación. Villalobos llama esto empadronamiento. El objetivo, señala, es que la mayoría de los electores actualicen su dirección mediante una plataforma digital, con mecanismos de identificación biométrica basados en reconocimiento facial (ABIS), o en puntos de registro operados por una red de empadronadores.
Una vez se conforme un nuevo CNE y difunda el cronograma electoral, ese estudio podría contribuir en la renovación del Registro Electoral, cuyo estado actual Villalobos califica como “desastroso”.
“Los ciudadanos, mientras cambian de dirección para votar, podrían también apoyar a un partido político. Ya de ahí sacarías partidos con grupos de electores validados.
La plataforma digital y la red ya existen. Vente ha comenzado el proceso con sus propios miembros, y todos los empadronadores que existen tienen cargos en el partido. El sistema contiene una figura llamada invitado que habilita a personas de confianza a hacer el trabajo, no vinculadas a la organización que dirige Machado: “Nosotros lo pensamos en un principio solo para Vente, y cuando crecimos lo pensamos como solución para todos los venezolanos”. Solo necesitarían el consentimiento de la gente para el uso de sus datos. Villalobos admite que el nivel de responsabilidad que representa manejar una base de datos así es enorme, pero la alternativa sería negociar dependiendo exclusivamente de data que administra el Estado chavista, que “la trata como un activo de su propiedad”.
“A fin de cuentas somos los únicos que estamos listos para hacerlo. Los sistemas que se están empleando los utilizamos ya en la elección presidencial de 2024. Simplemente se le agregó una función adicional que permite hacer el empadronamiento”, afirma Villalobos. “Esa función manejó la mitad de las actas que transcribimos. Y eso te da la certeza de que puedes manejar millones. Además, la garantía la está dando María Corina Machado”.
Segundo: CNE ad hoc, Registro Electoral y partidos políticos
La propuesta descansa sobre la premisa de que la estructura del CNE tiene demasiadas deficiencias como para pretender cambiarla solo con rectores nuevos. Proponen una nueva autoridad electoral temporal que denominan CNE ad hoc, ente creado para administrar una transición electoral. A partir de allí, solo haría falta una nueva empresa especializada que lleve a cabo la renovación formal del Registro Electoral.
“Ya más de una empresa está preparando su oferta en los términos que estamos manejando “, dice Villalobos. “Esa licitación la tendría que hacer el nuevo CNE, proceso natural que no puede hacer nadie más”.
Los datos del empadronamiento independiente “servirían como base” al proveedor del CNE para hacer más corto el proceso. Villalobos asegura que de esa manera el nuevo RE podría estar listo en tres meses. Entre tanto, se legalizan los partidos suspendidos e intervenidos desde la década pasada, con grupos de electores que recojan firmas por las organizaciones políticas. “Los ciudadanos, mientras cambian de dirección para votar, podrían también apoyar a un partido político. Ya de ahí sacarías partidos con grupos de electores validados. Eso nos quitaría mucho tiempo”. El concepto de grupos de electores existe en la legislación venezolana, aunque no necesariamente para estos fines. Un nuevo estatuto para el CNE ad hoc, sugiere Villalobos, podría cambiar eso.
El técnico señaló que haría falta un proveedor más que administre el cronograma y las elecciones. La verificación de identidad que permite la tecnología primero implementada en el empadronamiento ciudadano puede facilitar al CNE ad hoc la asignación de responsables por partido y testigos.
Tercero: adiós a las máquinas
Lo más ambicioso de la propuesta es prescindir del sistema de votación electrónico vigente en Venezuela a lo largo del siglo y pasar a un sistema mixto con conteo manual y transmisión automática.
Según Villalobos, las papeletas se contarían a mano por los miembros de mesa en presencia de representantes de partidos y cuantos electores permita la sala. Después se haría una foto y un escaneo del acta de votación. La información de todos los votos se transmitiría desde el centro de votación al CNE, los partidos, instituciones internacionales vinculadas al proceso electoral, universidades y medios de comunicación.
“Funciona casi como blockchain, porque vas a tener múltiples repositorios del documento original, lo que impide cambiarlo. No se trata de un desarrollo galáctico como una máquina de votación que hace todo”, dice Villalobos. “Se trataría de escanear algo, transcribirlo y mandarlo. Eso cabe en un smartphone”.
Intentarán que no haya centros donde sea imposible poner un testigo.
Sostiene que el sistema actual funciona como una “caja negra” donde los electores se ven obligados a aceptar los resultados que transmiten las máquinas, que afirma pueden ser intervenidos por quienes administran el CNE. Pero ¿las actas impresas por estas máquinas el 28 de julio de 2024 que demostraron que Edmundo González ganó las elecciones con ventaja de 2 a 1, no sirvieron sirvan para demostrar que no se manipuló el conteo, sino que el CNE simplemente inventó unos resultados que dieron ganador a Maduro? Villalobos insiste en que la tecnología vigente no funcionó, porque de todas formas, los testigos de oposición no pudieron conseguir 15% de las actas. Afirma que sin representantes en un centro de votación, “hay formas de que te cambien el resultado”.
“El concepto extraordinario de tener una máquina que hace todo no es lo predominante en el mundo. En Colombia [primera vuelta de las elecciones presidenciales donde Abelardo de la Espriella consiguió la mayoría de los votos], donde el proceso es manual, ya en hora y media teníamos el resultado de todas las actas. Todas, no faltó ni una”.
Por último, Villalobos fue tajante en que la votación debe acabarse sí o sí a una hora concreta (en Venezuela, los centros comúnmente cierran a las 6 pm, pero la votación puede extenderse si aún hay electores en cola). También que la oposición intentará que no haya centros donde sea imposible poner un testigo. En la presidencial de 2024 y otras anteriores hubo centros electorales en Misiones Vivienda, sedes de consejos comunales controlados por el PSUV y bases militares, donde la posibilidad de un proceso limpio y de recoger el acta impresa suele ser mucho menor.
“Los sistemas de votación fueron hechos para resolver conflictos. El primer paso es que todos creamos que no nos harán trampa, porque si no volvemos a lo mismo”, concluye. “En cualquier elección te pueden cambiar el resultado de un centro si no tuviste a nadie ahí. Por eso vamos a motivar a que la gente esté en el centro, que la fiesta sea ahí. Que tú salgas del centro sabiendo que es imposible que cambien los resultados”.
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