En Madrid, María Corina proclamó el inicio del gran regreso
Machado dijo que regresará para unas nuevas elecciones. ¿La seguirán los venezolanos en España?

En la Puerta del Sol, en lo que ha sido el evento más multitudinario de la diáspora venezolana en varios años, María Corina Machado quiso dejar dos mensajes claros: los venezolanos están unidos e impacientes en torno a una nueva elección con ella al frente, y la diáspora venezolana debe regresar al país para participar en su reconstrucción.
Tras reunirse con Emmanuel Macron, Rob Jetten y Georgia Meloni, Machado cerró su gira europea en una capital donde ya hay más de 200 mil venezolanos, cifra que casi equivale al total de los migrantes locales de Rumanía y Marruecos según El Confidencial. En toda España hay casi 700 mil personas nacidas en Venezuela. The Objective ha reportado que en 2025, 99,4% de los permisos para residir por razones humanitarias (estatus similar al TPS de Estados Unidos) fueron para venezolanos. El gobierno de Pedro Sánchez anunció el fin de esta política a partir de junio, aunque España sí seguirá procesando solicitudes de asilo y protección internacional de venezolanos.
“Madrid es el corazón en Europa de los venezolanos que han tenido que partir. Esta ciudad no solamente los ha acogido. También los ha integrado, los ha querido,” dijo Machado. Antes de bajar a la tarima principal del evento, había aparecido en el balcón de la Real Casa de Correos junto a Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que saludó a los venezolanos que han encontrado un hogar allí. Antes, el alcalde de Madrid José Luis Martínez Almeida entregó las llaves de Madrid a Machado, reconocimiento que normalmente se otorga a jefes de Estado.
“María va a llegar de manera imparable”, dijo Ayuso. “María Corina será la presidente de Venezuela”.
Varias declaraciones de los últimos días han alimentado la expectativa de unas nuevas elecciones presidenciales.
En una conferencia de prensa más temprano, un periodista le preguntó a Machado sobre el rol de Sánchez y el gobierno español en la situación de Venezuela. Ella lo toreó agradeciendo el proceso de acogida e integración de sus compatriotas en España.
Su fin de semana estuvo marcado por su nuevo lema de campaña —a la venezolana, presente en el marketing de distintos eventos—, que busca diferenciarse de la naturaleza de un régimen de Delcy Rodríguez hoy arropado por Donald Trump. También por su negativa a reunirse con el socialista Pedro Sánchez, para algunos controversial, y por su demostrada afinidad con rivales del partido gobernante como Ayuso, Almeida, Santiago Abascal y Cayetana Álvarez de Toledo.
“Hoy el mundo entero tiene sus ojos sobre esta Puerta del Sol, porque sabe que aquí hoy estamos iniciando el regreso a casa”.
Elecciones, ¿ahora más cerca?
Varias declaraciones de los últimos días han alimentado la expectativa de unas nuevas elecciones presidenciales. Sin referirse a Machado, Jorge Rodríguez dijo a El País que figuras de oposición deben “auto-incluirse” en la nueva política nacional para regresar al país y hasta negociar un cronograma electoral. Mientras tanto, su hermana Delcy ya contrató a un lobbista americano para que gestione su eventual candidatura ante la Casa Blanca.
Lula da Silva dijo que si él fuese Delcy, llamaría a elecciones generales luego de tomar el poder. Petro sugirió un co-gobierno entre chavistas y opositores que prepare el terreno para una elección. Y Michael Kozak, un alto funcionario del Departamento de Estado, aseguró que Machado y otros opositores podrán regresar y competir en elecciones. En una audiencia en el Congreso, el Embajador Kozak se refirió explícitamente a tareas pendientes de Delcy en materia electoral.
“Evidentemente la Constitución es muy clara, tendría que haber habido ya una elección en Venezuela y un calendario claro”, dijo Machado el sábado en la mañana. “Sabemos que desde el punto de vista técnico hay un conjunto de elementos que tienen que llevarse adelante para tener una elección impecable, y por eso hay que arrancar ya, con el primer paso que es la designación de un nuevo CNE.”
Algunos no ocultaron su optimismo sobre un nuevo país con Machado como líder. Otros no estaban tan seguros de querer dejar su vida en España.
Pero Machado acompañó esta demanda con lo que espera de sus seguidores para construir lo que llama la Venezuela del reencuentro, un elemento central en la campaña de 2024. En Sol, dijo que sus seguidores no solo deben organizarse y continuar exponiendo la realidad en el país. También los llamó a empezar a hacer planes para regresar a casa.
“A levantar la voz y a hacer las maletas, porque nos vamos de vuelta”, dijo la Nobel de Paz al cierre de su discurso.
Caracas Chronicles conversó con varios venezolanos presentes en el evento sobre sus expectativas del cambio y de regresar al país. Todos hablaron con satisfacción de la experiencia de migrar a España, y la seguridad y bienestar que estar acá les ofrece.
Las reflexiones sobre regresar a Venezuela a raíz de un cambio político fueron más bien variadas. Algunos no ocultaron su optimismo sobre un nuevo país con Machado como líder. Otros no estaban tan seguros de querer dejar su vida en España ante un panorama nacional que aún les resulta incierto.
Las esperanzas de volver
“Yo me quiero ir a Venezuela, sé que será un país próspero y que va a levantar”, dijo Rodolfo, un caraqueño de 52 años. Es técnico de comunicaciones, profesión que ha podido ejercer en Madrid luego de llegar con su esposa y dos hijos hace siete años.
“Todo lo que estoy aprendiendo aquí lo voy a llevar allá. Queremos tecnología. Todo lo que tienen aquí en Venezuela no lo hay o no funciona. Ahora las cosas están lentas, frenadas, pero vamos a levantar con lo que llevemos”.
Alejandro, 34, sonó menos decidido. Llegó a Madrid con 27 años sin poder homologar su título de administrador de empresas y entró a trabajar en un call center, donde pudo crecer en la empresa hasta convertirse en analista de datos.
“No me puedo quejar. España me ha acogido muy bien”, dice. Sobre las posibilidades de regresar agrega: “Me lo tendría que plantear, porque a nivel profesional es una decisión compleja. Prácticamente mi nivel profesional lo estoy formando aquí, pero apostaría también por ser emprendedor en Venezuela”.
Mileibis, 31, de San Felipe, cree que sí habrá un cambio y que María Corina irá “hasta el final”, pero ahora está enfocada en regularizarse después de recibir la residencia humanitaria hace dos años. No está segura de cuándo va a volver.
“No sé del futuro. Prefiero vivir el presente y dejar que el futuro me sorprenda”, dice Mileibis. “Pero sí, el calor de casa es inigualable. Este es un país prestado, momentáneo. Acá solo vinimos a hacer lo que no pudimos en Venezuela”.
“No sé si regresaría pronto, pero no me gustaría envejecer siendo migrante. Me gustaría terminar allá.”
“Han pasado muchas cosas desde el 3 de enero. Eso me ha dado un empujón. Ahora me enfoco en establecerme en España, porque no sé en qué momento me va a tocar irme. Siempre pensando en un negocio, pero en mi país”, dice Luis, 31, de Calabozo. Es mecánico de maquinaria industrial. Dice que España le ha permitido trabajar honradamente, ayudar a su familia y cumplir sueños. Es uno de muchos que sigue creyendo en el liderazgo de Machado.
“Para muestra de resiliencia y confianza, ella siempre ha estado ahí dándolo todo, sin rendirse. Estaremos eternamente agradecidos porque ha logrado lo que muchos no”.
Jason, 28, también de Calabozo, pasó cuatro años en Chile antes de regresar a Venezuela. A finales de 2024 reunió dinero para viajar a España con su pareja, donde pidió asilo. No está autorizado a trabajar teniendo esa solicitud en trámite.
“Voy a hacer lo posible para quedarme en España hasta lograr mi nacionalidad”, dice Jason. “Lo próximo es desistir del asilo y optar por la regularización de la residencia por cuatro años. Ahí voy, a través de los abogados. Mi objetivo es tener mi nacionalidad y ver mis opciones”.
Transición que excluye
Daniela, de 30 años y de Barcelona (estado Anzoátegui), también estuvo en Chile entre 2018 y 2025. Salió por la situación de delincuencia que se agudizó en los últimos años. Entonces volvió a Venezuela, pero dice que el país que conocía no existía a su regreso, y salió de nuevo.
“No sé si regresaría pronto, pero no me gustaría envejecer siendo migrante. Me gustaría terminar allá,” dice. “Poco a poco estoy construyendo una casita en Anzoátegui que se me ha hecho difícil terminar. Tengo fe en que las cosas sí van a mejorar”.
Entre los entrevistados se nota cierto optimismo sobre los pasos que está dando Venezuela desde que EEUU capturó a Maduro, aunque los avances se perciben como lentos.
Ronald, 34, de Caripe del Guácharo, dice que sin duda hay señales positivas. Tuvo que exiliarse por una condición política que no quiso explicar.
“Que nos dejen votar es una de las tantas cosas que nos deben”.
“No puedo estar en Venezuela mientras exista este régimen”, dijo con la voz entrecortada. “Esta ley de amnistía que se ha aprobado es una farsa, no es para todo el mundo. Todavía tenemos más de 500 presos políticos”.
“Lo dijo el mismo Diosdado Cabello: gente como yo no puede volver a poner un pie en Venezuela”.
Una eventual elección en Venezuela también dependerá de la existencia de un Registro Electoral que incorpore a la diáspora. En 2024, cuando Edmundo González superó a Maduro por al menos cuatro millones de votos, el chavismo impidió en la práctica la inscripción de venezolanos en el exterior. De una diáspora que supera los seis millones de personas, apenas unos 69.000 ciudadanos (o 1,7%) estaban habilitados para votar fuera del país.
“Que nos dejen votar es una de las tantas cosas que nos deben”, dijo Rodolfo, el técnico de comunicaciones. “Entre mi familia y la de mi esposa acá somos ocho personas. Y aquí nadie pudo votar aquella vez”.
“Cualquiera puede ganar así, chamo. Al final todos queremos el cambio, pero para bien”.
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